Los redentoristas en el
Día de Todos los Santos
Los redentoristas, podemos reflexionar sobre aquellas personas que han influido profundamente en nuestra formación cristiana y redentorista, sobre nuestros cohermanos y sobre los fieles a quienes servimos —y con quienes colaboramos— en nuestra misión. En esta solemnidad, la Iglesia anima a todo cristiano a ser santo.
San Gerardo Maiella también comprendió que su vocación como redentorista era una llamada a una santidad de vida radical. Por ello, al partir hacia el noviciado, dejó una nota a su madre que decía: «Me voy para ser santo».
Hoy no debemos entender la santidad como un ascetismo riguroso o una perfección moral inalcanzable, sino como perfectio caritatis: la perfección del amor y la integridad de vida.
Decálogo de la oración
En cierta ocasión un hombre joven llegó a un campo de leñadores, ubicado en la montaña, con el objeto de obtener trabajo. Durante su primer día de labores trabajó arduamente y como resultado, taló muchos árboles. El segundo día trabajó tanto como el primero, pero su producción fue escasamente la mitad del primer día. Durante el tercer día se propuso mejorar su producción. Golpeó con furia el hacha contra los árboles, pero sus resultados fueron nulos.
El capataz, al ver los resultados del joven leñador, le preguntó:
— ¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?.
El joven respondió:
— Realmente no he tenido tiempo de hacerlo, he estado demasiado ocupado cortando árboles.