Fiesta del Beato Metodio Domingo Trčka – Mártir redentorista de la fe
El 25 de agosto, la familia redentorista conmemora al Beato Domingo Trčka, C.Ss.R., fiel misionero y valiente
mártir que entregó su vida por Cristo y por su Iglesia.
Como Redentoristas, contemplamos al Beato Domingo Trčka como un ejemplo de perseverancia en tiempos difíciles.
Su vida nos desafía a permanecer fieles a nuestra vocación, a ser valientes en el testimonio del Evangelio y generosos en el servicio
al pueblo de Dios. Que su ejemplo nos inspire a poner a Cristo por encima de toda dificultad y a permanecer firmes en la fe, incluso
cuando el camino sea exigente.
Beato Domingo Trčka, ¡ruega por nosotros!
«Spicilegium Historicum»: redescubrir y valorar la historia redentorista
El Instituto Histórico Redentorista fue creado en 1948, durante el gobierno del Padre Leonardo Buij, en un
contexto marcado por el redescubrimiento y la revalorización de la historia de la Congregación, así como de la vida y misión de
sus misioneros.
En esta nueva edición, el redentorista brasileño P. Gilberto Paiva presenta un estudio sobre el intento de
establecer una fundación redentorista en la ciudad de Petrópolis, en el estado de Río de Janeiro, Brasil. A continuación, el
profesor e investigador Peter Sedgwick analiza el contexto histórico de la Teología Moral de San Alfonso.
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Domingo, 30 de agosto
Vigesimosegundo Domingo
Ciclo A. Tiempo Ordinario
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo»
Si a Pedro Dios le había inspirado que Jesús era el Mesías, ahora dejándose inspirar por sí mismo, le va a tratar de trazar el
camino de su ser Mesías. Pedro tendrá que aprender que ser discípulo de Jesús es seguir la experiencia de Jeremías, siempre atento
a la palabra del Señor que le convierte. Por eso Jesús le dice: «Detrás de mí, Satanás», pues él fue tentado en el desierto para
usar su ser mesías en clave de poder, y es tentado ahora por su discípulo principal, por la piedra sobre la que quiere edificar su
Iglesia. Busquemos cada día la misericordia de Dios, y presentemos nuestras vidas como ofrenda agradable a Dios, renovando nuestro
corazón y nuestra mente con su palabra.
«Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos»
Deseamos el don de la unidad y de la paz que Jesús quiso para su Iglesia. Es lo que se manifiesta en este diálogo de
Jesús con Simón Pedro. Simón va a decir desde lo que ha visto y oído junto con sus compañeros, desde lo que él ha
vivido, orado, amado… que Jesús es el salvador esperado por su pueblo, el Mesías. Y Jesús construye aquí una comunidad
de discípulos, una Iglesia. Y las piedras son estos mismos discípulos y Pedro, el que tendrá que ser piedra y enseñar
que somos piedras vivas unidas a la piedra angular que es Cristo, para formar así un edificio espiritual.
Somos los hijos de su amor, un amor que se plasma en la fraternidad, y que se hace concreto en el perdón y en la corrección.
Y esto solo podemos hacerlo desde la misericordia, con el amor que se pone en lugar del otro. No se trata de recordar leyes
y normas, sino del deseo de corazón de no romper la comunión, de seguir unidos y de que Dios manifieste su misericordia a
través de los hermanos. Es la única manera de superar conflictos desde el perdón, aceptando así la responsabilidad que
tenemos de intentar salvarnos juntos, sin dejar nunca la estrecha senda de la reconciliación que pasa por la conversión.